¡A por las uvas de Nochevieja!

Uvas de Nochevieja

La tradición de acompañar la llegada del Año Nuevo se remonta al año 1895 y está comúnmente aceptado que el ritual se extendió por un excedente en la cosecha levantina registrado en 1909 pero, ¿cuáles son las claves para elegir bien la uva de Nochevieja? ¿Cómo debemos tratar las uvas para que nos den el mejor resultado?

Lo que comenzó siendo una mofa popular contra la costumbre aristocrática importada de Francia y Alemania de dar la bienvenida al Año Nuevo comiendo uvas y bebiendo champán con el tiempo acabó arraigando como una de las tradiciones más entrañables de las fiestas navideñas, y eso influye en la elección del grano de uva que se emplea para la celebración, que debe estar a punto a finales de diciembre.

De las diferentes variedades vitícolas, normalmente se escoge la uva de mesa de la variedad Aledo de Vinalopó, comarca alicantina que da nombre a esa denominación de origen, y es la variedad cuya temporada de recolección resulta más tardía, en parte gracias al embolsado que se realiza con los racimos para protegerlos de las inclemencias meteorológicas y del sol directo.

Su nivel energético es de 68 Kcalorías/100 g, además contiene un 0,6 % de proteínas y un 16 % de hidratos de carbono. Su punto de acidez, aportado por la piel, equilibra el dulzor presente en la pulpa de esta fruta.

Quizá esa sea la razón por la que algunas presentaciones que se han hecho populares en los últimos años, por ejemplo las uvas enlatadas, resultan más dulces y agradables a los niños que las uvas tradicionales, por carecer de piel y por tanto de acidez. Otra razón puede hallarse en la ausencia de semillas por haber sido extraídas.

Si las que consumimos no son enlatadas sino frescas, existe una costumbre extendida de extraer las semillas y la piel de las uvas de Nochevieja justo antes de las Campanadas, aunque hay estudios que afirman que la piel y la semilla de la uva contienen sustancias que protegen el hígado, así que quizá no sea mala idea mantener estos elementos.

Al margen de la uva Aledo, hay alguna otra variedad que resulta igualmente aceptable para esta celebración. Quien prefiera un sabor diferente, podrá encontrar en la variedad de uva tinta Imperial, una alternativa igualmente agradable al paladar, aunque quizá deberá ser un poco selectivo con el tamaño de los granos, ya que por lo general son grandes.

Sea cual sea nuestra elección, la uva se conserva hasta 15 días, siempre mejor en nevera que a temperatura ambiente cuidando que el frío no congele el grano y sacando la uva a la mesa con un margen de unos 10 minutos para que se atempere. A partir de ahí, es cuestión de práctica acompasar la ingesta de los granos con las doce campanadas, que ya se sabe que conseguirlo da buena suerte.

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