Evita la compra por impulso comprando online


Los expertos en marketing son los encargados de conseguir que compremos incluso aquello que en principio no necesitamos. Para ello llevan años buscando la manera de conseguirlo, y hay que decir que con bastante éxito, para desgracia de nuestros bolsillos. Con la aparición de la compra online, los expertos en marketing deberán adaptar a los nuevos tiempos la compra por impulso. En este artículo veréis de lo que os libráis haciendo la compra online.

Recorridos “innecesarios” por las tiendas.

Como todos habréis notado, encontrar el pan o la leche en un supermercado que no conozcamos no es tarea sencilla, sabemos que están al fondo, pero ¿hacia dónde? Por el camino cientos de productos y carteles de ofertas aparecen en nuestro campo visual, con el objetivo de acabar en nuestro carro de la compra.

Ubicación en las estanterías.

Parece que en las estanterías los artículos aparecen según decide el reponedor o el encargado de la tienda, pero no es así, la colocación de los productos en las estanterías no es aleatoria, hay determinadas ubicaciones que atraen más nuestra atención, las marcas pagan porque se coloquen ahí sus productos, porque son conscientes de que, en muchos casos, -más de los que imaginamos- la decisión de comprar una u otra marca la tomamos en la tienda, ante una oferta, o simplemente ante el producto más a la vista.

Las cabeceras de los lineales.

Las cabeceras de los lineales están generalmente ocupadas por productos en oferta, pero no es raro que haya dentro del lineal otros productos similares, de otras marcas, a un precio inferior; incluso hay casos en que el mismo producto, en otro formato -o en el mismo pero agrupado de otra forma- tiene un precio inferior al de la oferta, con lo que la oferta no es tan buena como parece.

Las líneas de cajas.

En las líneas de cajas siempre hay multitud de pequeños productos: chicles, chocolatinas, pilas… En formatos de pocas unidades, a precios por unidad más caros que en interior de la tienda, puestos ahí para tentarnos (o a los niños inquietos por la espera) y que acaban cayendo en nuestro carro también.

Conclusión.

Con la compra online evitamos estas “tentaciones”, compraremos lo que realmente queremos y necesitamos, porque  vamos directos al objetivo, y no aparecen distracciones que desvíen nuestra atención; por lo que no acabaremos con el carro lleno de cosas que no habíamos previsto y que pueden incrementar el desembolso en un 25% (o incluso más) sin que nos demos ni cuenta.

En El Blog de Carritus| Carritus: casi un millón y medio de ahorro en un año, Ir a la compra con hambre nos sale caro

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