Leche, un alimento básico cada vez más sofisticado

Leche

Tal y como ocurría con los diferentes tipos de yogur, la leche también es un producto que durante los últimos tiempos ha experimentado un boom en el mercado, viendo aumentada la familia de variedades disponibles, una para cada persona y situación. ¿Quieres conocerlas?

Leches enteras, desnatadas y semidesnatadas

Leche entera. Es la leche tal cual, que contiene todos los nutrientes de la leche y también su aporte completo de materia grasa, de 30 a 35 gramos por litro de leche.

Leche desnatada. Es una leche que se somete a un centrifugado para extraerle la materia grasa, con la que se elaboran mantequillas, natas y cremas lácteas. Con menos de menos de 16 gramos de grasa por litro, la leche desnatada o descremada está indicada en dietas de control de peso, pero pierde con la grasa parte del aporte nutricional, por lo que debe compensarse esta merma con la adición de vitaminas A y D. Además, no está indicada para niños en edad de crecimiento, ya que precisan de todos los aportes de la leche entera.

Leche semidesnatada. Es una solución de compromiso entre las dos anteriores, contiene entre 16 y 18 gramos de grasa por litro. De forma análoga a lo que sucede con la leche desnatada, en el caso de las semi es necesario añadir vitaminas A y D, que por ser liposolubles se pierden al eliminar una parte de la materia grasa.

De todas formas, conviene saber que todas las leches pasan por un proceso industrial de desnatado para homegeneizarlas en cuanto a nutrientes, por lo que es incorrecto pensar que una leche entera, por ejemplo, es más natural que una desnatada.

Leches con aditivos especiales

Leche energia y crecimiento. Aunque toda leche contribuye a la formación y mantenimiento en buena forma de los huesos, las leches enriquecidas para favorecer el crecimiento contienen aditivos que las hacen ideales para los niños.

Leche con calcio. Al llegar a la madurez, nuestro organismo ya no absorbe el calcio con la misma facilidad, por lo que hay que ayudarle aportándole una cantidad extra de este elemento y también lactosa y vitamina D, que promueven su absorción.

Leches en diferentes presentaciones

Leche fresca. La leche cruda se somete a un proceso de pasteurización, que consiste en calentar la leche a 70-75°C durante 15 segundos, inactivando así los microorganismos potencialmente peligrosos de la leche. Necesita refrigeración a máximo 4ºC y su fecha de caducidad se limita a unos días o semanas. Se puede emplear cuando podemos hacer la compra de forma muy habitual.

Leche UHT. En el proceso UHT la leche se calienta durante 5 segundos a 150ºC, lo que acaba con todos los microbios y enzimas de la leche, a costa de cambiarle también un poco el sabor, ya que los azúcares naturales de la leche se caramelizan con el calor. Eso sí, el tiempo de conservación de la leche UHT es muy superior al de la leche fresca, ya que dura varios meses sin refrigeración.

Leche condensada. Esta presentación consiste en leche a la que se le extrae el agua y para evitar la proliferación de bacterias se le añade azúcar en una proporción que va del 30% en el caso de leches enteras hasta el 50% en las leches desnatadas. Este proceso favorece su conservación a largo plazo y la condensación de los nutrientes de la leche, y la hace ideal para usos de repostería.

Leche evaporada. Es una alternativa a la leche condensada, solo que sin la aportación del azúcar. El grado de evaporación del agua presente en la leche se encuentra alrededor de un 60%, y sus usos son equiparables a los de la leche condensada.

Leche en polvo. En este caso, la deshidratación de la leche transforma el líquido en un polvo muy fácil y barato de transportar, ya que su masa disminuye en un elevado porcentaje. Se emplea muy frecuentemente en panadería y pastelería profesional para evitar efectos indeseados de la leche líquida durante la cocción de los productos, concentra de forma extraordinaria los nutrientes de la leche y además permite la adición de vitaminas A y D, por lo que se emplea frecuentemente en la alimentación de niños y ancianos.

  1. Cristina dice:

    La verdad es que si lo piensas fríamente no tomarías leche. Por cierto, vale más la pena tomar leche de soja que leche de vaca? Porque últimamente la leche de vaca parece el hijo del demonio. Pero la soja, no me inspira más confianza. Podéis explicar algo sobre la soja?
    Y ya de paso, sabéis alguna cosa de la campaña a favor de poder utilizar tarjetas para toda operación? y comprar desde el móvil? Podéis explicar cómo está todo? Muchas gracias y felicidades por vuestro trabajo!

  2. Pingback: Frutas deshidratadas, energía y nutrientes concentrados

  3. Pingback: Sal común, cuando menos es más

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