Métodos de pago con tarjeta, cosas que debes saber


Existen en el mercado multitud de tarjetas que permiten los más diversos métodos de pago, desde tarjetas de débito a tarjetas de crédito emitidas por los propios establecimientos comerciales. Los métodos de pago van desde el pago instantáneo a diversas modalidades de financiación, en este artículo se hace un recorrido por todos ellos para evitar sorpresas desagradables a fin de mes.

Pago al instante

Este tipo de pago es el más directo, sólo posible con las tarjetas de débito que emiten las entidades financieras, (4B, Servired, Red 6000…) En el momento de la compra se produce el cargo en la cuenta asociada a la tarjeta, no suele tener ningún coste adicional asociado por comisiones o intereses; en el peor de los casos la entidad emisora puede cobrar por la tarjeta gastos de emisión, renovación o mantenimiento anual (hasta ahora no era una práctica muy habitual para las tarjetas de débito).

Pago a fin de mes

Es la fórmula por defecto en las tarjetas de crédito (VISA, Mastercard, tarjeta de pago de El Corte Inglés…), todas las compras realizadas a lo largo del mes se cargan un determinado día del mes siguiente (generalmente dentro de los 10 primeros), no se pagan intereses, pero la tarjeta puede tener cuotas (emisión, mantenimiento y renovación) que se cobran anualmente. -Si la tarjeta la emite algún establecimiento comercial, no suele repercutir estas cuotas a sus clientes-.

Pago fraccionado

Las tarjetas de crédito de los establecimientos comerciales, (las de las entidades financieras no suelen hacerlo) permiten disponer de un crédito limitado pagando lo mismo cada mes, con unos intereses usualmente muy elevados (suelen superar el 20% TAE), sin límite de tiempo. El límite se renueva cada mes, y podemos seguir consumiendo hasta agotarlo.

Pago financiado

Las tarjetas tarjetas de crédito, permiten previa solicitud, financiar compras de una cuantía elevada pagándolas en un número predeterminado de mensualidades, mímimo tres, a cambio de unos intereses pactados o incluso “sin intereses”.

Conclusiones

Siempre que sea posible conviene comprar a débito, el cargo aparece en la cuenta inmediatamente y podemos llevar un control diario de nuestros gastos, y del dinero de que disponemos. Si compramos pagando a fin de mes, pocas tarjetas informan de lo que llevamos gastado en ese mes (o el crédito que nos queda), con lo que es más complicado llevar el control y nos podemos quedar al descubierto en la cuenta o que nos devuelvan algún recibo con los costes que ello tiene.El pago fraccionado tiene unos intereses demasiado elevados.La financiación, permite afrontar compras de cuantía importante, pero aunque sea “sin intereses” suele llevar aparejados otros gastos (de estudio, de formalización, de amortización total o parcial, de cancelación anticipada…), y a veces otros de suscripción voluntaria, como seguros de protección de pagos, etc.

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