Frío controlado, para que tu compra llegue en perfecto estado

Comprar productos frescos

Si el otro día hablábamos de la importancia de la cadena de frío, hoy nos vamos a referir a los eslabones de esa cadena. De un lado, los medios de transporte que se utilizan para trasladar los productos de su punto de origen hasta destino, y del otro, cómo debemos tratar los productos cuando ya los tenemos en casa.

Los vehículos que se emplean para el transporte de perecederos se dividen en cuatro grupos: isotermo, refrigerante, frigorífico y calorífico. Ahora hablaremos un poco de ellos, pero es básico entender que de nada sirve ese transporte especial si nosotros rompemos la cadena de frío una vez que el producto entra en casa.

El Acuerdo sobre Transporte de Perecederos regula de forma estricta las condiciones en que deben transportarse los alimentos para garantizar que los productos conservan sus propiedades nutritivas y organolépticas. Por eso, dispone una serie de temperaturas de transporte y conservación para los alimentos, entre ellas las siguientes:

  Productos ultracongelados y congelados  
  Crema congelada -20 ºC
  Pescados y preparados a base de pescado, moluscos y crustáceos congelados o ultracongelados, y ultracongelados en general -18 ºC
  Cualquier producto congelado, excepto mantequilla -12 ºC
  Mantequilla congelada -10 ºC
 
  Productos frescos  
  Mantequilla 6 ºC
  Productos de caza 4 ºC
  Leche en cisterna (cruda o pasteurizada) 4 ºC
  Leche industrial 6 ºC
  Productos lácteos 4 ºC
  Pescado, moluscos y crustáceos, excepto animales vivos, pescado ahumado o salado: deberán envasarse siempre en hielo fundante.  
  Productos preparados a base de carne, excepto los estabilizados por salazón, ahumado, secado o esterilización 6 ºC
  Carne 7 ºC
  Ave de corral y conejo 4 ºC

Para mantener estas temperaturas, el transporte debe ser el adecuado a cada caso. Los isotermos, por ejemplo, carecen de un sistema de enfriamiento, por lo que se emplea muchas veces sólo para transportes de corto recorrido, o cuando el producto se mantiene frío de forma autónoma, como en el caso del pescado fresco.

Los vehículos refrigerantes operan gracias al frío que proporcionan unas fuentes externas como hielo, placas eutécticas o gases licuados. Finalmente, los frigoríficos sí que cuentan con una fuente propia que enfría el compartimento de carga. En todos los casos, la temperatura que consigan irá en función de una clasificación propia que garantiza en todo momento la calidad de los productos que transportan.

Pero ese cuidado por la cadena de frío que se pone hoy en día en el transporte de los alimentos se puede ver perjudicado si nosotros, a la hora de comprar en el supermercado o con la compra ya en casa, no somos capaces de mantener los alimentos a la temperatura que precisan.

Así, si optamos por hacer la compra de manera tradicional, debemos dejar para el final la adquisición de los productos frescos y congelados, utilizando bolsas isotermo y colocando la compra en la nevera o el congelador en cuanto sea posible. Y si elegimos comprar por internet, el transporte será mucho más directo de la cámara frigorífica a la nevera de casa.

En El blog de carritus | La importancia de la cadena de frío, El 20% de la compra en el supermercado online ya es de producto fresco y refrigerado

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