Cómo organizar la nevera

Organizar una nevera

De una correcta colocación de los alimentos en la nevera va a depender, en buena manera, que los productos frescos se conserven en buen estado por más tiempo. Organizar una nevera es una tarea sencilla y, sin embargo, no siempre lo hacemos de la manera más eficiente.

Que los alimentos se conserven bien en la nevera depende de tres aspectos fundamentales: que se encuentren bien aislados, que la nevera esté a una temperatura de entre 0 y +4 ºC y que a cada alimento le llegue el nivel de frío adecuado. Para controlar la temperatura de los alimentos, podemos comprar un termómetro de nevera en cualquier ferretería.

En la zona superior de la nevera colocaremos los productos lácteos, empezando por el queso en la parte más alta, a unos 4 ºC, y siguiendo en el estante inmediato con la leche y nata, yogurts y otros. Conviene que especialmente la leche quede bien cerrada para evitar que absorba olores de otros productos.

Aunque la nevera ayude a conservar los alimentos, hay que recordar que el frío simplemente ralentiza la velocidad a la que se echan a perder. Por eso, aunque un producto como la leche aguanta hasta una semana, hay perecederos como el queso fresco que deben consumirse en un par de días como máximo. Otros quesos pueden aguantar en frío hasta semanas, si están bien aislados, por ejemplo con film transparente.

En los estantes inferiores –o, si la nevera está dotada de cajón frío, dentro de este– irán alojados los embutidos, la carne y el pescado. En el caso de estos últimos, conviene colocarlos, ya eviscerados, en una fiambrera cerrada a no más de 1º C y cubrirlos con un trapo ligeramente humedecido para evitar que se resequen.

Para evitar problemas, consideraremos que tanto la carne picada como el pescado fresco nos aguantarán en la nevera un máximo de un par de días, y la carne en pieza, tanto si es de ternera, cerdo, conejo o ave, tres días como mucho. Por su parte, el embutido ya cortado debería consumirse en un plazo no superior a cuatro días.

El cajón verdulero, como su propio nombre indica, contendrá las verduras, que guardaremos, limpias y secas, en el interior de una bolsa con alguna abertura. La idea es que haya intercambio de aire, pero no corriente directa. Si guardamos alguna pieza cortada, deberemos envasarla en una fiambrera o bolsa hermética y consumirla en menos de una semana.

En la puerta de la nevera colocaremos la mantequilla, las conservas y las bebidas que tengamos abiertas. Los huevos los extraeremos de la huevera en que suelen comercializarse por higiene y los colocaremos en la huevera de la nevera con la punta hacia abajo para su mejor conservación.

Finalmente, conviene recordar que una conserva en lata nunca se guarda en su envase original, sino trasvasado a una fiambrera de tamaño adecuado con cierre hermético o a un recipiente cubierto con film, colocando el plástico de manera que toque el producto para evitar que quede aire en contacto con el alimento.

Tener la nevera bien ordenada nos ayudará a organizarnos mejor en la cocina, y además nos permitirá una mejor higiene y seguridad alimentarias.

  1. lucas galvez jaramillo dice:

    Super buena la recomendaciones…Me ayudó ernormemente dado que vivo de carreras Gracias

Comentarios

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