Trucos para ahorrar al calentar líquidos o sólidos


Con unos precios de la energía en continuo ascenso, nunca está de más conocer y aplicar algunos trucos que nos permitan ahorrar, por poco que sea, sin que ello suponga un gran cambio en nuestros hábitos. En este artículo os vamos a dar algunos trucos para utilizar con mayor eficiencia nuestra cocina.

Para calentar líquidos

Si la cantidad es pequeña (una taza de desayuno) y no queremos que hierva la manera más rápida y económica es usar la cocina vitrocerámica (mejor aún si es de inducción), en un minuto la tenemos cerca de la temperatura adecuada para tomarla, apagamos la vitro y en medio minuto más está en su punto gracias al calor residual de la placa y el cazo.

Si la cantidad aumenta (de dos a cuatro tazas) compensa utilizar el microondas. El microondas actúa sobre todas las moléculas del líquido al mismo tiempo y le lleva el mismo tiempo calentar una taza que cuatro (o las que quepan dentro). La vitro va calentando primero lo que está en contacto con la base del cazo, eso va calentando el resto, de tal forma que cuanto más líquido, más le cuesta.

Si lo que queremos es hervir agua del grifo en una cantidad considerable (más de un litro), compensa utilizar (donde sea posible) agua caliente del grifo. En menos de un minuto podemos disponer de la cantidad de agua necesaria a unos 50º o más, lo que reduce significativamente el tiempo que el recipiente ha de estar al “fuego” para conseguir hervir el agua.

Calentando sólidos

La vitrocerámica convencional permite seguir calentando o mantener caliente lo que estemos cocinando estando apagada por el calor residual que sigue desprendiendo la placa, con lo que podemos acabar de preparar la comida teniendo apagada la vitro los últimos minutos. En las placas de inducción este efecto existe, pero en mucha menor medida, igual que en las cocinas de gas (butano u otros) ya que una vez las apagas, es el recipiente el que conserva parte de calor, pero lo mantiene muy poco tiempo una vez apagada la fuente de calor, ya que se disipa en todas direcciones y no sólo hacia los alimentos.

En el horno convencional se puede terminar también la preparación apagando el horno unos minutos antes de tiempo. Para ello es importante no abrir el horno para comprobar si está en su punto, sino hacerlo encendiendo la luz y mirando por la ventanita que tienen los hornos para eso. El horno microondas no mantiene la temperatura, en cuanto se apaga, la única temperatura existente dentro es la que está emitiendo el recipiente y lo que hemos calentado mientras se va enfriando, de modo que este consejo no es válido para el microondas.

En El Blog de Carritus | Vitrocerámica o inducción ¿cuál es mejor?

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