La cereza, una fruta tan sana como deliciosa

Cerezas

Estamos en plena temporada de la cereza. Algunas variedades comienzan a verse en abril y otras llegan hasta el mes de agosto, así que ahora es el momento perfecto para disfrutar de esta deliciosa fruta de primavera y verano que tiene muchas propiedades beneficiosas para la salud.

La cereza es una fruta altamente depurativa gracias a su alto contenido en antocianinas, un poderoso antioxidante que les da el característico color rojo brillante y que neutraliza los radicales libres responsables de algunas enfermedades degenerativas, como la artritis. Además su alto contenido en ácido elágico convierte esta pequeña fruta en un excelente agente en la prevención del cáncer.

Las propiedades de la cereza también ayudan al sistema cardiovascular, a la conservación de la vista y al estado de la piel y el cabello, reducen el nivel de ácido úrico en la sangre y son útiles en tratamientos contra el reumatismo. Sin embargo, por su alta concentración en azúcares, las personas con diabetes deben moderar el consumo de esta fruta.

Hay que tener presente que el hueso es altamente indigesto, y dentro de él se encuentra la semilla, que es muy tóxica ya que contiene unos metabolitos que cuando se ingieren dan lugar a la producción de cianuro. Por lo tanto, hay que vigilar que sobre todo los niños no se dediquen a jugar a ver qué hay dentro del hueso.

Aunque las cerezas se cultivan en todo nuestro país, destacan las denominaciones de origen del Valle del Jerte, en Extremadura, y del Baix Llobregat, en Cataluña. De la amplia variedad que tiene esta fruta, con variantes más ácidas y variantes más dulces, hay que destacar dos tipos diferenciados: la cereza y la picota.

La picota es una fruta con mayor cuerpo y dulzor que la cereza. Su forma es redondeada pero apuntada en pico, y su hueso es mayor que el de la cereza. Su tono suele ser más oscuro que el de la cereza. En el mercado, las encontramos despojadas de rabillo.

En cuanto a los consejos de compra, conviene que las cerezas que adquiramos estén en su punto: maduras pero conservando la firmeza. El color también es importante: debe ser vivo, también en el rabillo, y es preferible comprar una variedad autóctona que una de importación, para evitar conservantes añadidos.

Esto es relevante porque la cereza es un alimento altamente perecedero. Su principal enemigo es la humedad, que hace que la fruta se blandee y pierda consistencia. Tras la compra, la cereza aguantará bien en nevera unos días si la conservamos en una bolsa con algunos agujeros para evitar condensaciones de agua.

Es importante que compremos la cereza unida al rabillo, para evitar que se le escape el jugo. Sólo la cereza picota, de piel más gruesa, representa una excepción a esta norma, ya que el rabillo queda enganchado al árbol en el momento de la cosecha.

Por lo demás, la cereza tiene muchas aplicaciones culinarias. En crudo, las variedades más dulces aderezan bien cualquier macedonia o postre lácteo, y hay que ir con mucho cuidado porque manchan la ropa con facilidad. En cocción, vale la pena elegir cerezas ácidas que nos darán buen resultado en tartas, mermeladas, puddings o licores.

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