Vicky Rodríguez, blogger viajera: “Mi primer reflejo cuando necesito algo es acudir a internet”

Vicky Rodríguez, bloguera viajera

Vicky Rodríguez lleva toda una vida relacionada con los viajes y plasma toda su experiencia en su blog personal, El próximo viaje, y también de forma profesional en Diario del Viajero. Con ella hemos charlado para averiguar cómo organiza su día a día una persona tan movida y con muchas inquietudes por el ahorro y hemos visto su otra gran pasión: las posibilidades que ofrece internet sin salir de casa.

Una mujer como tú, que ha estado en medio mundo, ¿cómo ve las posibilidades que da internet para acercarnos a lugares lejanos?

Internet nos ha abierto el mundo sin necesidad de movernos de casa. Para los viajeros reales, pone al alcance de un click, la organización de cualquier tipo de viaje que sueñes. También permite prepararte para la experiencia que vas a vivir consultando información oficial y vivencias de otros viajeros. Ya en el viaje, permite compartir todo lo bueno y lo malo, con tus amigos, familiares y seguidores.

Y al regreso, tu viaje puede servir de inspiración y ayuda a otras personas a organizarse. Siempre recuerdo, además, a todos aquellos que no tienen la posibilidad real de viajar por múltiples razones, o a llegar a ese destino que tú visitas. En ese sentido creo que internet es un billete a la imaginación, un pasaporte a realizar tus sueños viajeros compartiendo las experiencias de otros.

¿Hay algo de lo que no puedas prescindir en tus viajes, que tengas que llevar de casa?

Cada vez viajo más ligera de equipaje, pero hay que ser previsores de acuerdo al destino que vayas a visitar. Siempre llevo un botiquín mínimo, un neceser básico con productos de aseo y belleza. Últimamente, cargo con muchos cables y cargadores. Por otra parte, suelo buscar lo que necesito en los lugares y trato siempre de visitar mercados callejeros y supermercados allí donde viaje. Se aprende mucho de las sociedades, viendo qué se consume y cómo.

Vicky Rodríguez

Despues de haber viajado tanto, qué valor le das a tu tiempo?

Es fundamental saber administrar el tiempo. El previo al viaje (porque siempre hay que dejar cosas arregladas antes de salir de casa), durante el viaje para optimizar cada minuto que estás en un lugar y al regreso, para procesar todos los conocimientos que te traes. De todas formas, una vez que estoy en un destino, dedico mucho tiempo a observar, a tomarle el pulso a cada lugar. No me gusta correr detrás de un programa y suelo abrirme “a mi aire” para mezclarme con la gente.

El ritmo de vida en otros pueblos, ¿es comparable al nuestro?

Depende del destino que hablemos. Viajar a América, destino que conozco profundamente, es llegar a sitios de ritmos muy distintos. Pasar unos días en Buenos Aires, es como vivir al ritmo de Londres, Nueva York o Barcelona. Detenerte en San José de Costa Rica, Antigua o Taxco es relajar tu paso. Igualmente en Europa, hay grandes capitales como Roma con un frénetico pulso, y otras como la bellísima Oslo donde la vida tiene un ritmo más reposado.

En España también hay muchas diferencias. Personalmente, me encanta el timing de Barcelona o Málaga y disfruto del reposo que ofrecen lugares maravillosos como la Sierra de Gredos o la costa del Cantábrico. En definitiva, el ritmo de cada lugar está dado por la personalidad de su gente y la estructura de cada ciudad, por lo que afortunadamente hay una gran diversidad al alcance de la mano.

¿Qué diferencias has encontrado entre las cocinas de los sitios que has visitado?

Muchísimas. La gastronomía de un lugar es parte de su cultura, de su patrimonio y herencia. Se ha formado tras generaciones de tradición culinaria, de cocina popular, de influencias y desarrollo profesional. Descubrir sabores, productos y formas de cocinar distintos es parte de mi viaje. Los mercados son una fuente inapreciable de información cultural.

En la cocina

Los pueblos comen lo que tienen a mano, procesan los ingredientes con las técnicas que han desarrollado en su entorno. Asar, guisar, freir, macerar, salar, secar al sol… Usar picante en climas cálidos, o conservar en salazón o seco en climas extremos. Comer carne de animales que pueden ser sagrados o repelentes del otro lado del mundo. El uso de especias, la cultura del vino y muchos detalles más, hablan de un pueblo y su historia, tanto como una enciclopedia.

Y cuando estás en casa, ¿intentas buscar variedad de productos?

Sí, lo intento al menos. Como en muchas casas con niños, hay alimentos que cuesta más consumir, pero la gran variedad de la dieta española y la riqueza de productos y formas de cocción, me han enseñado a descubrir platos que he ido incorporando a la dieta familiar. La amplia oferta que se tiene en la mayoría de las ciudades españolas te lleva a ser más selectivo: buscas una variedad especial de tomates o manzanas, un vinagre determinado, etc.

A la hora de elegir vuelos, alojamientos… ¿has usado comparadores?

Sí, por supuesto. Me declaro oficialmente una internauta para todo. Mi primer reflejo al necesitar algo es acudir a internet. Para comparar y comprar. Desde vuelos u hoteles a zapatos o seguros.

Vicky Rodríguez, bloguera viajera

Y a la hora de hacer la compra de casa, ¿qué criterios sigues?

Tengo una lista de productos que siempre tengo en casa. Una vez cumplido ese mínimo, me dejo tentar por productos nuevos, por ofertas o por productos estacionales. Siempre busco calidad, apoyo los cultivos orgánicos y por supuesto, a buen precio.

¿Sacrificarías calidad por precio en tus compras?

Creo que hoy por hoy todos hemos ya sacrificado algo de calidad buscando un buen precio. No podemos negarlo. He probado algunas marcas blancas que tienen excelente calidad y con un ahorro sustancial. Me parece que es momento de priorizar lo importante. No me parece bien pagar de más por un embalaje bonito o por seguir una moda o “lo que hay que tener”. Comprar lo que se necesita realmente. Esto, pensando en los envases, por ejemplo. Si necesitas puntualmente un producto de limpieza, ¿por qué comprar un envase de un litro y que se eche a perder guardado?

En los productos frescos, mucho más. Calcular las porciones y comprar lo que vas a consumir, y no ese plus que después duerme en la nevera hasta que se muda a la basura. Esto lleva a recalcular otros gastos, como por ejemplo: ¿es necesario tener la caldera de casa encendida las 24 horas? En fin, que hay mucho donde optimizar el uso de recursos. Eso es protección del medio ambiente y del bolsillo.

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